Jesús les dijo a los setenta discípulos en Lucas 10.20: "No se alegren de que pueden someter a los espíritus, sino alégrense de que sus nombres están escritos en el cielo". En otras palabras, ustedes acaban de tener un gran éxito ministerial. Los demonios han caído postrados ante ustedes. La gente ha sido librada. Esto es maravilloso. Esto es lo que fueron enviados a hacer. Alabado sea Dios por este triunfo.
Pero. Que este no sea su primer gozo o su gozo e raíz, o su gozo indispensable. Más bien, "alégrense de que sus nombres están escritos en el cielo". Es decir, regocíjense porque están inscritos entre los redimidos. Alégrense de que irán al cielo cuando mueran. Alégrense de que Dios los ha inscrito entre sus hijos. Alégrense de que son salvos. Esto es lo más grandioso. No el ministerio. Sino conocer a Dios, ver a Dios, disfrutar a Dios. Lo más grandioso del mundo es ser salvo. Porque se trata de ser salvos para disfrutar de Dios para siempre.
"Prueba y Observa", John Piper, Editorial Vida.